Los bares repletos, las terrazas abarrotadas y un océano de rojo en las calles. Montreal vibró como pocas veces al ritmo del primer partido de la selección canadiense en la Copa del Mundo de fútbol
Redacción Canadá Crónica Latina
MONTREAL, 13 de junio de 2026.— Desde mucho antes del pitazo inicial, el Bruno Sport Bar, en el barrio de Rosemont–La Petite-Patrie, ya estaba desbordado. “Va a estar lleno todos los días durante mes y medio”, vaticinó Marco Verrillo, el encargado del local, cuya terraza también se llenó de aficionados vestidos de rojo pese al calor y la humedad sofocantes de la tarde. Las decenas de pantallas y las voces de los comentaristas creaban una atmósfera electrizante, de acuerdo con una crónica publicada por La Presse.
Disfrutar sin salir de la ciudad
Entre la multitud, mayoritariamente masculina, destacaba un grupo de amigas que juegan juntas en una liga recreativa de Laval. Todas vestían la camiseta de Canadá. Habían intentado viajar a Toronto para ver partidos en vivo, pero su reservación fue cancelada; luego comprobaron que una sola entrada podía costar miles de dólares. La decisión fue quedarse en Montreal. “Cuando vimos que la Copa del Mundo estaba aquí, era obvio que íbamos a organizar algo”, contó Sophie Lemieux. Su amiga Sara Bernard fue más práctica: “Tomamos nota para nuestro propio equipo”, bromeó.
Sara, sin embargo, lamentó la falta de espacios públicos de transmisión masiva en la ciudad. “Estaría buenísimo tener un lugar de reunión como el que hicieron para los Canadiens”, dijo, en referencia a las zonas de fanáticos habilitadas durante los playoffs de la NHL.
Proponen zonas de transmisión pública
¿Cómo se puede ver la Copa del Mundo en Montréal sin ir al estadio? Los aficionados en Montreal siguieron los partidos principalmente en bares deportivos como el Bruno Sport Bar, en Rosemont–La Petite-Patrie. Algunos fanáticos reclamaron la creación de zonas de transmisión pública, similares a las organizadas durante los playoffs de la NHL, para reunir a más personas en espacios abiertos.
Más allá del fervor canadiense, el ambiente también tuvo su nota pintoresca. Josip Novakovich, de origen croata y seguidor de Bosnia-Herzegovina, paseaba por las inmediaciones del bar entre una marea de rojo. “Estoy decepcionado de no ver azul, de no ver hinchas de Bosnia. Me siento en minoría”, reía. Fiel a su lógica, explicó que siempre apoya a los que menos se esperan. Y como si fuera cosa del destino, en el momento en que conversaba con los periodistas, Bosnia marcó su único gol del partido. “¡Me traen suerte!”, les dijo entre carcajadas.
La primera mitad transcurrió entre la ilusión y la ansiedad. Canadá dominó buena parte del tiempo en campo rival, pero sin encontrar el gol. “¡Vamos, chicos!”, gritaba un hincha con los ojos pegados a la pantalla. Nick Philipson, reunido con amigos de la universidad, confesó estar “un poco nervioso”. Hijo de padres ingleses, reconoció que antes apoyaba a Inglaterra, pero que ahora, con Canadá compitiendo al más alto nivel, su lealtad había cambiado por completo.
¡Por fin llegó el gol!
El desahogo llegó a 10 minutos del final: Cyle Larin anotó con un soberbio disparo al ángulo inferior derecho del arco bosnio. El bar estalló. Abrazos, saltos y un coro de “¡Olé, olé, olé!” inundaron el local. Era el primer punto de Canadá en toda su historia mundialista.
Aún así, no faltaron las reflexiones agridulces al silbatazo final. “Estoy un poco decepcionado. Honestamente esperaba ganar el primer partido contra Bosnia”, admitió Guillaume Grenon. “Pero haber conseguido el gol en el segundo tiempo es algo tranquilizador. ¡Nos mantiene con vida en la competencia!”
Encuentro con la prensa de Ismaël Koné
Mientras tanto, en la cancha, el seleccionado Ismaël Koné dijo a los medios: “¡Pensé que me iba a desmayar!”, refiriéndose al gol de Larin. El quebequense se presentó con el trofeo del jugador del partido.
“Fue una locura. Porque tenía la impresión de que los dominábamos, y que nos habíamos dado todas las oportunidades de marcar. Estábamos empujando, teníamos impulso. […] Fue un alivio, honestamente”, remató Ismael Koné.
Primer partido en casa ante 43,002 espectadores
Este viernes 12 de junio Canadá debutó en el Mundial 2026 contra Bosnia y Herzegovina (Grupo B) en el Estadio de Toronto (conocido habitualmente como BMO Field y rebautizado por la FIFA como Toronto Stadium durante el torneo), obteniendo un empate 1-1 que le dio su primer punto en un Mundial en suelo canadiense.
La asistencia fue de 43,002 espectadores, superando las expectativas aunque no llegó al lleno completo de la capacidad de 45,000 asientos ampliados para el Mundial. El estadio lució con algunos asientos vacíos en las zonas intermedias bajas al inicio, pero estos se llenaron durante el segundo tiempo.
El gol canadiense fue anotado por Cyle Larin en el minuto 79, marcando el primer gol de Canadá en un Mundial jugado en su casa. Este partido fue el primero de un Mundial masculino de fútbol disputado en territorio canadiense en la historia, un hito que marcó un momento trascendental para el país como coorganizador del torneo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo jugó Canadá su primer partido en la Copa del Mundo 2026?
Canadá disputó su primer partido en la Copa del Mundo el viernes 12 de junio a las 15:00 horas, enfrentándose a Bosnia-Herzegovina.
¿Quién marcó el gol de Canadá?
Cyle Larin anotó el gol canadiense a 10 minutos del final, con un potente disparo al ángulo inferior derecho.
¿Cuántas personas estuvieron en el estadio?
El primer partido de Canadá en el Mundial 2026, tuvo una asistencia de 43,002 espectadores en el Estadio de Toronto (capacidad de 45,000 asientos), superando las expectativas aunque no llegó al lleno completo.
