Un análisis de una década revela que la frecuencia de metro y autobuses bajó pese al alza constante de la tarifa mensual, sobre todo en las noches entre semana. La operadora admite recortes
Redacción Canadá Crónica Latina
MONTREAL, 14 de septiembre de 2026.— El metro y los autobuses de Montreal circulan con menor frecuencia que hace una década, aunque el costo de la tarjeta mensual no ha dejado de subir. En algunas líneas, el tiempo de espera durante las noches entre semana llegó a triplicarse respecto a la situación de hace 10 años, revela una investigación de Le Journal de Montréal.
Para Brian Nash, portavoz del organismo Trajectoire Québec, dedicado a la promoción del transporte colectivo, la ecuación es simple: los usuarios pagan más por un servicio igual o incluso reducido, lo que vuelve al transporte público menos atractivo.
Datos clave de la investigación:
- La tarjeta mensual pasó de 83 a 110 dólares canadienses en 10 años.
- Después de las 20:00, el intervalo entre pasadas del autobús 121 Sauvé/Côte-Vertu —la segunda línea más concurrida de la red— pasó de 10 a 24 minutos.
- Hay cerca de 500 salidas menos por día en las líneas hoy clasificadas como “frecuentes”, una caída del 15 %.
- En el metro, el intervalo máximo de espera en horas pico pasó de 5 a 6 minutos entre 2019 y hoy.
- La Sociedad de Transporte de Montreal (STM) ofrece hoy cerca del 95 % del servicio de autobuses que existía en 2019, mientras la demanda ronda el 80 % de los niveles prepandemia.
En 2016, la STM se había propuesto aumentar la oferta de servicio en 20 % para 2025, un objetivo que la propia entidad reconoce que quedó “trastocado por la pandemia” y congelado desde entonces. Un análisis de los horarios de los últimos 10 años muestra que, en la práctica, el servicio es hoy menos frecuente en buena parte de las líneas.
Las noches, las más golpeadas
Desde 2016, el intervalo entre pasadas de los principales autobuses entre semana aumentó en casi toda la red, y el deterioro es aún más marcado durante la noche. El caso de la línea 121 —calificada como “frecuente” por la propia STM— resulta particularmente ilustrativo: pasar de 10 a 24 minutos de espera después de las 20:00 contradice, según Nash, la idea misma de un servicio frecuente.
“Un servicio frecuente es uno en el que, en la práctica, no deberías necesitar consultar un horario”, resume el portavoz de Trajectoire Québec, quien describe como frustrante para los usuarios que se les diga que su ruta es “frecuente” cuando en realidad pasa cada media hora.
Esta tendencia se repite en casi todas las líneas que formaban parte del programa “10 minutos máximo”, que la STM eliminó en 2023. Pascal Rochon, director de planificación de redes en la STM, explica que la pandemia obligó a repensar el enfoque del servicio, ya que muchas de esas rutas conducen al centro de la ciudad, una zona golpeada de forma particular por el teletrabajo.
El profesor Ugo Lachapelle, del Departamento de Estudios Urbanos y Turísticos de la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM), atribuye la reducción del servicio a los déficits presupuestarios y a las dificultades de la STM para financiar sus operaciones. Según el académico, recortar el servicio de autobuses es la forma más directa de reducir gastos en combustible y personal.
El metro también perdió frecuencia
Antes de la pandemia, el metro pasaba cada cinco minutos como máximo durante el día en las líneas verde y naranja. Hoy, entre las horas pico de la mañana y de la tarde, el intervalo llegó a seis minutos. Además, algunos periodos de mayor frecuencia se acortaron: en la línea amarilla, los trenes reducen su ritmo a cada 10 minutos unos 30 minutos antes que hace una década.
Enrico Chartrand, director de trenes, sala de control del metro e ingeniería de operaciones en la STM, sostiene que el servicio se ajusta a la demanda real y que, aunque la frecuencia bajó, los vagones circulan con mayor comodidad que en el pasado, cuando en ciertas horas quedaban pasajeros varados en los andenes por la saturación de los trenes.
Un círculo vicioso, según los expertos
Tanto Nash como Lachapelle coinciden en que reducir el servicio genera un efecto de retroalimentación negativa: un transporte menos atractivo aleja usuarios, lo que reduce los ingresos, lo que a su vez fuerza nuevos recortes. La STM, por su parte, sostiene que evita esa espiral ofreciendo más servicio del que la demanda actual exigiría, aunque reconoce que ampliar la oferta sin más presupuesto no es viable.
Lo que piden los expertos y grupos de usuarios:
- Un compromiso de los partidos políticos para aumentar la oferta de servicio en al menos 5 % anual.
- Un plan de acción del gobierno de Quebec para el transporte colectivo, inexistente desde hace dos años según Trajectoire Québec.
- El cumplimiento de la promesa electoral de la alcaldesa Soraya Martinez Ferrada de aumentar la frecuencia del metro, para la cual aún no hay un calendario definido.
Sin nuevos fondos, admite Chartrand, mejorar sustancialmente la frecuencia del metro seguirá siendo difícil. “Con dinero, todo es posible”, resume el directivo. Mientras tanto, la oficina de la alcaldesa se limita a decir que el trabajo en ese expediente continúa, aunque es “demasiado pronto” para dar detalles.
Preguntas frecuentes
Sí. La STM ofrece la tarjeta OPUS con foto a tarifa reducida para estudiantes de 6 a 64 años inscritos a tiempo completo, y las personas de 65 años o más viajan gratis en la zona A con el título “Gratuité 65+”. Fuente: STM (stm.info).
La aplicación oficial Chrono, desarrollada por la Autoridad Regional de Transporte Metropolitano junto con la STM y otros operadores, muestra horarios en tiempo real, la posición de buses y trenes, y permite comprar títulos de transporte. Fuente: Données Québec (donneesquebec.ca).
El metro de Montreal cuenta con 4 líneas, 68 estaciones y 71 km de túneles, lo que convierte a la STM en la tercera sociedad de transporte colectivo más grande de Norteamérica, después de Nueva York y Toronto. Fuente: STM (stm.info).
