Codirigida por Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, esta película francesa de 1991 mezcla ciencia ficción, humor negro y poesía visual en un edificio post-apocalíptico donde la carne escasea. Reseña de Cine Olvidado
Eduardo Tenahua
Canadá Crónica Latina
MONTREAL.— Delicatessen es una película francesa de 1991, codirigida por Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro. Es una obra de ciencia ficción con humor oscuro, ambientada en un mundo post-apocalíptico. La lucha por la supervivencia se entrelaza con momentos de delicada belleza y humor absurdo.
¿De qué trata Delicatessen?
La película se desarrolla principalmente en un edificio en ruinas donde sus habitantes se esfuerzan por sobrevivir en un entorno marcado por la escasez de alimentos.
En este mundo, la carne es un bien preciado y escaso, lo que lleva a situaciones extremas y a una obsesión casi religiosa por su obtención, reflejada en la frase “la carne es sagrada”. Esta obsesión se convierte en el eje central de la trama.
El carnicero Clapet, propietario del edificio y figura central de esta distopía, dicta las reglas de este sistema. A través de este control, mantiene a los inquilinos bajo su dominio, alimentando el miedo y la desesperación de quienes dependen de él para sobrevivir.
Personajes principales
- Clapet: el carnicero, propietario del edificio y figura central de la distopía.
- Louison: el nuevo inquilino, contratado como conserje, cuyo carácter ingenuo contrasta con la brutalidad que lo rodea.
- Julie: la hija de Clapet, que se acerca a Louison en una relación marcada por la ternura.
- Los vecinos excéntricos: entre ellos, una pareja de ancianos que fabrica juguetes ruidosos y un hombre que cría ranas en su baño.
Cada uno de estos personajes aporta una capa distinta de humor negro y humanidad a la historia, convirtiendo al edificio en un microcosmos de la sociedad post-apocalíptica.
La relación entre el carnicero y el nuevo inquilino
La presencia de Louison despierta sospechas y tensiones, especialmente con Clapet, quien ve en él una posible amenaza a su control. La relación entre ambos personajes se desarrolla en un ambiente de desconfianza, donde, como dicen en la película, “todos tenemos nuestros secretos” se convierte en una máxima que define sus interacciones.
Mientras Louison intenta adaptarse a la vida en el edificio, se da cuenta de que “la vida es una lucha constante”, especialmente cuando se convierte en el próximo objetivo del carnicero. Sin embargo, su habilidad para encontrar belleza en lo absurdo lo acerca a Julie, la hija de Clapet, en una relación marcada por la ternura y la complicidad silenciosa.
La vida en el edificio
La vida en el edificio es un microcosmos de la sociedad post-apocalíptica. Los inquilinos, personajes excéntricos, intentan sobrevivir en un entorno asfixiante y decadente, cada uno con sus propios secretos oscuros y obsesiones.
La pregunta “¿Qué hay para cenar?” resuena como un recordatorio constante de la precariedad en la que viven. El sótano, descrito como “un lugar peligroso”, es un espacio simbólico donde se ocultan los secretos más oscuros del edificio.

El surrealismo y la poesía
La película es un ejemplo brillante de surrealismo cinematográfico, con una estética visual única que mezcla lo grotesco con lo poético. Los directores utilizan una paleta de colores sepia y verdes para crear una atmósfera de ensueño y pesadilla a la vez. Escenas como la del hombre afinando su serrucho al compás de los sonidos del edificio, o el clímax en el que Louison y Julie enfrentan al carnicero, son ejemplos de cómo la película eleva la brutalidad cotidiana a un nivel casi poético.
Delicatessen es una obra maestra que combina elementos de sátira, surrealismo y crítica social, convirtiéndose en un referente del cine francés de los años 90. Su capacidad para equilibrar lo macabro con lo cómico la hace una película inolvidable y digna de análisis profundo.
Preguntas frecuentes:
La codirigieron Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, quienes volverían a colaborar después en La ciudad de los niños perdidos. Se estrenó en 1991.
Combina ciencia ficción post-apocalíptica con humor negro y una fuerte estética surrealista, dentro de la tradición del cine francés de fantasía visual.
Porque en el mundo post-apocalíptico de la película los alimentos escasean, y la carne se convierte en un bien tan valioso que el carnicero Clapet la usa como herramienta de control sobre los inquilinos del edificio.
También puedes consultar:
https://cinemagavia.es/delicatessen-pelicula-critica
