Peter Greenaway conjuga belleza y brutalidad en esta obra de 1989 protagonizada por Michael Gambon y Helen Mirren. Una reseña de nuestra serie Cine Olvidado sobre esta sinfonía visual entre el deseo y la venganza
Eduardo Tenahua
Canadá Crónica Latina
MONTREAL.— En el universo cinematográfico, pocas películas logran conjugar la belleza y la brutalidad con la maestría que el director británico Peter Greenaway despliega en El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante. Esta obra de 1989 es una sinfonía visual y emocional que se despliega en un escenario de opulencia y decadencia, donde cada fotograma es una pintura, y cada escena, una danza macabra.
¿De qué trata “El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante”?
Desde el primer momento, el espectador es arrastrado a un banquete de excesos, donde el restaurante de Albert Spica se convierte en un microcosmos de poder y deseo. Spica, interpretado con feroz intensidad por Michael Gambon, es un tirano grotesco cuya presencia domina cada rincón del espacio. “Comer es una necesidad, pero cocinar es un arte”, proclama Spica, encapsulando la dualidad de su carácter: un hombre que entiende el arte culinario pero lo pervierte con su brutalidad.
La relación clandestina entre Georgina, su esposa, y Michael, su amante, es el corazón palpitante de la película, que se desarrolla como una tragedia griega atrapada en un ciclo de deseo y destrucción.
Reparto principal
- Michael Gambon como Albert Spica, el tirano dueño del restaurante.
- Helen Mirren como Georgina, su esposa.
- Alan Howard como Michael, el amante de Georgina.
- Richard Bohringer como Richard, el cocinero del restaurante.
Helen Mirren y Alan Howard entregan actuaciones sublimes, llenas de una pasión contenida que se desborda en momentos de ternura y desesperación.
Cinematografía y dirección
La cinematografía de Greenaway es un festín para los sentidos. Los colores vibrantes y la iluminación barroca transforman el restaurante en un teatro donde cada plato cuenta su propia historia. Como bien dice Richard, “La cocina es un teatro, y cada plato es una obra maestra”. Esta afirmación se materializa en cada escena, donde los personajes se mueven como actores en una tragedia griega, atrapados en un ciclo de deseo y destrucción.

Actuaciones sublimes de Helen Mirren y Alan Howard
La relación clandestina entre Georgina y Michael es el corazón palpitante de la película. “El amor no debe ser servido en bandeja, debe ser cocinado a fuego lento”, susurra Georgina, y en sus palabras se siente la urgencia de un amor que lucha por sobrevivir en un entorno hostil.
Violencia física y psicológica
La violencia en la película es tanto física como psicológica, y Greenaway no escatima en mostrarla en toda su crudeza. Sin embargo, como bien señala Michael, “La verdadera violencia no está en el acto, sino en el deseo”. Esta reflexión se manifiesta en la tensión constante que impregna cada interacción, cada mirada cargada de significado, cada gesto que prefigura una explosión de violencia.
La justicia poética del desenlace
El clímax de la película es una venganza servida con una teatralidad que solo Greenaway podría concebir. “La venganza es un plato que se sirve mejor frío, pero prefiero servirla caliente”, declara Spica, y en esta declaración se encapsula el horror y la justicia poética del desenlace. La culminación de la trama es tan impactante como inevitable, un recordatorio de que en el mundo de Greenaway, la belleza y la barbarie están indisolublemente unidas.
El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante es una película que desafía y seduce, que repugna y fascina en igual medida. Es una obra maestra que invita al espectador a un banquete de imágenes y emociones, dejándolo saciado pero con hambre de más. En su exploración de los extremos del deseo humano, Greenaway nos ofrece un espejo oscuro en el que contemplar nuestras propias pasiones y perversiones.
Michael Nyman: Una banda sonora inolvidable
Michael Nyman fue el compositor que puso banda sonora a El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante, y no es casualidad que tantas personas lo hayan descubierto justo por esta película. Su música, construida sobre patrones minimalistas que se repiten y se transforman poco a poco, funciona casi como un personaje más: acompaña la opulencia decadente del restaurante con una energía casi obsesiva, y luego se vuelve profundamente solemne en los momentos de mayor tensión.
La pieza que cierra la película, Memorial, es quizás su trabajo más recordado de toda la banda sonora: con ese aire de marcha fúnebre, construida sobre una base orquestal que crece con una lentitud casi ceremonial, transforma el desenlace en algo que trasciende lo visual. Nyman, que venía de una formación clásica y de estudios sobre música barroca, logró aquí una fusión muy particular entre lo académico y lo visceral, algo que definiría el resto de su carrera y su colaboración con Greenaway en varias películas más. No sorprende que, para mucha gente, ese final —esa marcha fúnebre elevando la venganza de Spica a algo casi litúrgico— sea la razón por la que la película se queda grabada en la memoria mucho después de haber terminado.
Preguntas frecuentes:
La dirigió el cineasta británico Peter Greenaway, conocido por su estilo visual barroco y su fusión entre pintura, teatro y cine. Se estrenó en 1989.
El reparto principal está encabezado por Michael Gambon como Albert Spica, Helen Mirren como Georgina, Alan Howard como Michael y Richard Bohringer como Richard, el cocinero del restaurante.
Porque combina una puesta en escena de gran belleza visual con escenas de violencia física y psicológica muy crudas, lo que provocó reacciones divididas entre la crítica y el público desde su estreno.
También puedes consultar:
https://www.ruidoblanco.fm/editorial/2022/4/4/el-cocinero-el-ladron-su-mujer-y-su-amant
https://taiarts.com/blog/el-cocinero-el-ladron-su-mujer-y-su-amante-sexo-y-muerte
https://cachecine.blogspot.com/2015/06/critica-el-cocinero-el-ladron-su-mujer.html
