Productores quebequenses esperan que el público que descubrió sus marcas durante el boicot a bebidas de Estados Unidos, mantengan fidelidad. Las negociaciones con Washington podrían reabrir pronto el mercado
Redacción Canadá Crónica Latina
MONTREAL, 21 de agosto de 2026.— El posible regreso de las bebidas alcohólicas estadounidenses a las tiendas canadienses es uno de los puntos clave en las negociaciones para llegar a un acuerdo con Washington y así evitar los nuevos aranceles del 50 % impuestos por el presidente Donald Trump. La pregunta que muchos se hacen es qué pasará si las provincias acceden al pedido del primer ministro Mark Carney de levantar la prohibición.
- Origen del boicot: el alcohol estadounidense fue retirado de los estantes en todas las provincias canadienses en febrero de 2025.
- Excepciones: Alberta y Saskatchewan reanudaron su venta en junio de 2025, pese a los aranceles vigentes.
- Arancel en juego: Trump impuso 50 % de aranceles a productos canadienses, y el regreso del licor estadounidense figura entre sus condiciones para negociar.
- Estado actual: la SAQ (Sociedad de Alcoholes de Quebec) espera aún luz verde del gobierno provincial para reintroducir las marcas de Estados Unidos.
El boicot favoreció a los productores locales
La ausencia de productos estadounidenses en los estantes ha sido rentable para los destiladores de Quebec. Francis Delage, fundador y copropietario de la destilería Cherry River, en Magog, declaró a Radio-Canadá que sus productos ganaron más espacio en los anaqueles y que eso les permitió “seducir al consumidor”.
Aunque esa ventaja temporal podría llegar a su fin, Delage cree que buena parte del cambio de hábito se mantendrá: confía en que los consumidores que probaron productos quebequenses continuarán con esa elección, aunque reconoce que algunos podrían volver a sus antiguas costumbres.
De todas formas, Delage se alegra de que se concluya un acuerdo comercial con Estados Unidos, ya que la desaparición de la incertidumbre sería positiva para el conjunto de las industrias afectadas por los aranceles.
Samuel Gaudette, cofundador de la Destilería Comont, en Bedford, coincide en que sus productos ocuparán probablemente menos espacio en las tiendas de la SAQ si regresan las marcas estadounidenses, por lo que su empresa necesitará otros canales de venta, como el comercio interprovincial. Gaudette destaca además que, tras tanto tiempo fuera de circulación, los productos estadounidenses resultarán “muy novedosos” para los consumidores actuales.
La SAQ espera instrucciones del gobierno
El regreso de los productos estadounidenses a los estantes de la SAQ todavía no es un hecho consumado. Linda Bouchard, portavoz de la sociedad de Estado, señaló que “se está a la espera de una autorización del gobierno, ya que hasta ahora no existen directrices al respecto”.
Tras la llamada telefónica de Mark Carney con los primeros ministros provinciales, la ministra Christine Fréchette indicó haber recibido algunas respuestas sobre el proyecto de acuerdo con Estados Unidos, pero no se hizo ningún comentario específico sobre la venta de alcohol.
La SAQ asegura que, en las sucursales donde ya cuentan con inventario, algunos productos estadounidenses podrían regresar con relativa rapidez, aunque los productos locales conservarán su espacio en los estantes.
Un regreso lento a la normalidad
El hecho de que los vinos y licores estadounidenses vuelvan a estar disponibles no significa que recuperarán de inmediato la cuota de mercado que tenían antes del boicot. Según Jacques Nantel, profesor emérito de HEC Montréal, el movimiento de boicot terminará por desvanecerse, pero el proceso podría tardar “dos, tres, cuatro años”, ya que la decisión de las provincias contó con un fuerte respaldo popular.
Nantel sostiene que las grandes marcas estadounidenses querrán recuperar el espacio en los estantes que ocupaban antes de febrero de 2025 y es probable que ofrezcan descuentos agresivos apenas se levante el boicot.
Un golpe para la industria estadounidense
Las restricciones de venta en Canadá han irritado profundamente a Estados Unidos. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, las calificó de “escandalosas”, mientras que el embajador estadounidense en Canadá, Pete Hoekstra, las señaló como una de las razones por las que Trump considera a Canadá un país “poco amistoso”. No es casualidad que el regreso del alcohol estadounidense figure entre las prioridades de Trump en la negociación: la medida ha golpeado con fuerza a la industria.
En mayo, el presidente y director ejecutivo del Distilled Spirits Council of the United States (DISCUS), Chris Swonger, declaró en el programa Power and Politics de la CBC que su organización defiende con fuerza sus intereses ante la administración Trump con la esperanza de llegar a un entendimiento.
Según reportó recientemente el Wall Street Journal, DISCUS calcula que las exportaciones de licores estadounidenses hacia Canadá cayeron 70 % interanual, hasta ubicarse en 60 millones de dólares entre marzo y diciembre de 2025, frente a los 203 millones de dólares registrados en el mismo período de 2024.
- Licores: exportaciones a Canadá cayeron 70 % (de 203 a 60 millones de dólares, marzo-diciembre 2025 vs. 2024).
- Brown-Forman (Jack Daniel’s): sus ventas netas en Canadá bajaron 60 % en 2025, según su director ejecutivo, Lawson E. Whiting.
- Vino: las exportaciones estadounidenses a Canadá se desplomaron 77 %, de 460 millones de dólares en 2024 a 103 millones en 2025, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
- Canadá como mercado: sigue siendo el mayor comprador de vino estadounidense en el mundo, pese a la caída.
Con las cifras sobre la mesa, queda claro por qué Washington ha puesto tanto empeño en que el alcohol vuelva a circular libremente en el mercado canadiense, y por qué las destilerías quebequenses observan con cautela —y cierta preocupación— el desenlace de la negociación.
Preguntas frecuentes
La Société des alcools du Québec (SAQ) es una sociedad de Estado que tiene el monopolio de la compra, importación, venta y distribución de bebidas alcohólicas en Quebec (con excepción de cervezas y vinos elaborados en la provincia), lo que la convierte en la puerta de entrada obligada para cualquier producto —nacional o extranjero— que quiera llegar a los consumidores quebequenses.
Es la principal asociación comercial de Estados Unidos para el sector de los licores destilados; representa a los grandes productores y comercializadores del país y realiza labor de cabildeo ante el gobierno estadounidense para reducir barreras comerciales y defender los intereses de la industria, tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
