Proveedores ya advierten a las cadenas de supermercados en Quebec sobre posibles alzas de precio, mientras el gobierno de Mark Carney enfrenta duras críticas por las medidas de represalia contra Washington
Redacción Canadá Crónica Latina
MONTREAL, 9 de septiembre de 2026.— Mientras el resto del carrito de compras empieza a sentir el peso de la guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos, la comida sigue —por ahora— casi intacta. El contraste es notable: los contra-aranceles que Ottawa activó esta semana golpean el acero, los cosméticos o el papel, pero dejan prácticamente ilesos los alimentos que llenan los carritos de las familias quebequenses.
Eso no significa que el sector esté a salvo. Cadenas como Metro ya confirmaron haber recibido varios avisos de sus proveedores sobre posibles ajustes de precio. “Evaluamos los impactos potenciales sobre nuestras actividades y nuestra clientela”, señaló una portavoz de la cadena, quien aclaró que cualquier alza propuesta deberá estar justificada por los efectos reales de las medidas. Según la empresa, todavía es pronto para saber qué productos específicos podrían encarecerse en los estantes.
Datos clave de los contra-aranceles canadienses
- Entraron en vigor el 8 de septiembre de 2026, a la medianoche.
- Representan 27,600 millones de dólares canadienses en importaciones estadounidenses.
- Las tasas van del 15% al 50%, según la categoría de producto.
- Cerca del 20% de los bienes afectados son de consumo directo; el resto son insumos industriales.
Bruno Larue, profesor de ciencias de la agricultura y la alimentación en la Universidad Laval, dijo a Le Journal que el consumidor prácticamente no notará diferencia en el corto plazo: son pocos los productos de supermercado golpeados por las contramedidas, lo que incluso podría favorecer la producción nacional.
Pone como ejemplo los lácteos estadounidenses, gravados por el gobierno de Mark Carney: como la mayor parte del consumo quebequense ya proviene de plantas canadienses, el impacto real es casi nulo. La excepción, dice, es la melaza, un insumo que varias empresas de transformación no pueden sustituir fácilmente y que sí absorberá el arancel.
Larue añade otro matiz: muchas empresas se abastecieron con inventarios más grandes antes de que las medidas entraran en vigor, lo que les permitirá amortiguar el golpe durante algunas semanas. Pero advierte que absorber un arancel del 50% resulta muy difícil para cualquier compañía, por generosa que sea su bodega.
Esperan efecto moderado
Esa lectura coincide con la del economista jefe de KPMG en Canadá, Ali Jaffery, quien, en plática con La Presse, afirma que los contra-aranceles no apuntan a la inflación alimentaria y que su efecto directo sobre el precio de los alimentos debería ser moderado. A diferencia de la ronda de contramedidas del año pasado —que incluía numerosos productos de consumo, como el jugo de naranja de Florida—, la mayoría de los aranceles actuales recae sobre insumos intermedios, es decir, materias primas usadas en la fabricación y no artículos que el comprador ve directamente en el estante.
En la nota de La Presse, el presidente de Loblaw, Per Bank, calificó de “buena noticia” el alcance limitado de las medidas: la cadena espera que el número de productos afectados sea la mitad que el año pasado y que muy pocos sean alimentos. El problema, advirtió, es que algunos rubros específicos podrían pagar hasta 50% de arancel, con un impacto concentrado en salud, belleza y cosmética —perfumes, maquillaje, acondicionadores, productos para peinar— y también en la categoría del papel. Loblaw reintroducirá su símbolo “T” en las tablillas para marcar los artículos con sobretasa a partir de fines de mes.
La economista principal de Desjardins, Florence Jean-Jacobs, prevé que los consumidores eviten los productos cuyo precio se dispare —empezando por la belleza— lo que a la larga podría llevar a los minoristas a reducir la oferta estadounidense en sus góndolas. Como contrapeso, señala que los aranceles que Washington cobra a las exportaciones canadienses también están frenando las ventas de esos productos en Estados Unidos, lo que amplía la oferta interna disponible para el mercado canadiense.
Preocupación en industria clave
No todos los sectores respiran tranquilos. Los Productores Lácteos de Canadá calificaron la situación de “profundamente preocupante” para la industria, recordando que el país cumple sus compromisos comerciales con Estados Unidos en materia láctea.
A partir del 29 de septiembre entrará además en vigor una prohibición de importar hacia Estados Unidos una larga lista de productos canadienses, entre ellos bebidas alcohólicas —cerveza, vino, sidra, licores— y derivados lácteos como el suero de leche usado en la fabricación de queso. En sentido inverso, un puñado de productos canadienses —el papel higiénico, la sal y los accesorios de pesca— dejarán de pagar la sobretasa del 50%.
Productos golpeados por las contramedidas de este martes
- Queso cheddar
- Papel higiénico
- Refrigeradores
- Cortadoras de césped
- Muebles fabricados en Estados Unidos
- Acero, aluminio y electrodomésticos
La otra cara de la moneda son las críticas, cada vez más fuertes, al propio esquema de represalia de Ottawa. “Nos estamos disparando en el pie”, resume Véronique Proulx, presidenta de la Federación de Cámaras de Comercio de Quebec, quien calcula pérdidas por cientos de millones de dólares, sobre todo en construcción, de acuerdo con una nota de TVA Nouvelles.
Richard Blanchet, de Sous-Traitance Industrielle Québec, coincide en que las empresas no tendrán más remedio que subir precios y volverse más productivas. Jasmin Guénette, de la Federación Canadiense de la Empresa Independiente, advierte que más del 49% de los pequeños importadores del país quedan atrapados por los contra-aranceles y pide que las pymes no paguen la factura de una guerra comercial que no eligieron.
Michel Rochette, del Consejo Canadiense del Comercio al Detalle, agrega un riesgo adicional: los sitios de venta en línea fuera de Canadá, menos sujetos a estas obligaciones, podrían volverse aún más atractivos por sus precios más bajos.
Preguntas frecuentes
El 25 de agosto de 2026 el gobierno de Mark Carney anunció contramedidas por 27,600 millones de dólares canadienses, vigentes desde la medianoche del 8 de septiembre de 2026, con tasas de 15%, 25% y 50% según el producto.
Sí. Canadá mantiene mecanismos de “remisión” que permiten a los importadores solicitar, caso por caso, una exención o un reembolso, por ejemplo cuando el producto no se consigue en el mercado interno. Fuente: Ministerio de Finanzas de Canadá.
Con Información de La Presse y TVA Nouvelles.
