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Canadá condena burla de Hegseth en plena crisis comercial


Ottawa rechaza mensaje del secretario de Defensa estadounidense sobre cadetes canadienses, mientras Mark Carney denuncia presiones de Washington para debilitar industrias locales clave

Redacción Canadá Crónica Latina

MONTREAL, 2 de septiembre de 2026.— La creciente tensión entre Washington y Ottawa parece trascender las disputas comerciales y económicas para instalarse también en el terreno político y simbólico. Mientras dirigentes canadienses condenan una publicación del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, considerada una burla hacia militares canadienses, el primer ministro Mark Carney denuncia una postura de Estados Unidos que, según afirma, busca debilitar sectores estratégicos de la economía canadiense.

El episodio que desató la indignación se produjo el lunes, cuando Hegseth compartió en la red social X una fotografía tomada en el Centro de Entrenamiento de Cadetes de Vernon, en Columbia Británica. En la imagen aparecen dos jóvenes uniformadas, acompañada de la leyenda “esto es real” y un emoji de la bandera canadiense. La publicación desató una ola de comentarios que denigraban la apariencia física de las personas retratadas, lo que provocó una reacción inmediata de autoridades de distintos niveles de gobierno en Canadá.

Datos clave del caso Hegseth:

  • Qué se publicó: una foto del Centro de Entrenamiento de Cadetes de Vernon (Columbia Británica) con la leyenda “esto es real” y la bandera de Canadá.
  • Quiénes reaccionaron: la jefa de Estado Mayor de la Defensa, generala Jennie Carignan; el primer ministro Mark Carney; el premier de Columbia Británica, David Eby; y la Liga de Cadetes del Ejército de Canadá.
  • Respuesta del Pentágono: el vocero adjunto Jacob Bliss se limitó a decir que “la publicación en X habla por sí misma”.
  • A quiénes retrata el programa: jóvenes de 12 a 18 años que no son miembros de las Fuerzas Armadas canadienses.

La generala Carignan, quien participaba en la 28ª conferencia anual de jefes de Estado Mayor de la Defensa del Indo-Pacífico en Victoria, evitó plantear el tema directamente a sus homólogos estadounidenses o exigir una disculpa formal. Prefirió enfocar su respuesta en respaldar a las tropas: dijo sentirse profundamente orgullosa de la profesionalidad de las Fuerzas Canadienses y aclaró que los comentarios despectivos no provenían de sus contrapartes en Estados Unidos.

Políticos canadienses fijan posición

La reacción política no se hizo esperar. El premier de Columbia Británica, David Eby, calificó la publicación como reflejo de un liderazgo “amateur, disperso y disparatado”.

Por su parte, el primer ministro Carney, consultado por periodistas en Ottawa, sostuvo que el mensaje resultaba “indigno” del cargo que ocupa Hegseth.

La Liga de Cadetes del Ejército de Canadá también emitió un comunicado en el que calificó de inaceptable dirigir comentarios despectivos hacia jóvenes que se esfuerzan por mejorar y servir a sus comunidades.

Vale recordar que el programa nacional de cadetes, con presencia en comunidades de todo el país, está dirigido a jóvenes de entre 12 y 18 años y busca —según el propio gobierno federal— ayudarlos a adquirir conocimientos y confianza para su paso a la vida adulta. Los cadetes no forman parte de las Fuerzas Armadas ni el programa constituye un requisito para alistarse en ellas.

Advertencia de Carney sobre industrias clave

Mientras el episodio de los cadetes alimentaba la indignación pública, otro frente de la relación bilateral revelaba tensiones de fondo mucho más profundas: la negociación comercial entre ambos países. Carney afirmó que los negociadores estadounidenses adoptaron una postura que habría obligado a industrias canadienses clave —entre ellas el sector automotriz— a convertirse en filiales de sus contrapartes estadounidenses o, en su defecto, a ser progresivamente desmanteladas.

Según el mandatario, la actitud de Washington a lo largo de las conversaciones apuntaba a que las industrias canadienses terminaran siendo filiales de facto de las industrias estadounidenses, o bien quedaran sujetas a condiciones que llevarían a su desaparición gradual en territorio canadiense. Carney fue categórico al señalar que su gobierno no estaba dispuesto a aceptar ese tipo de condiciones.

Las negociaciones se rompieron en vísperas del 22 de agosto, fecha límite fijada unilateralmente por Estados Unidos, cuando Carney decidió suspender las conversaciones y llamar de regreso a su equipo negociador. El primer ministro enumeró una serie de obstáculos que impidieron cerrar un acuerdo, entre ellos las consecuencias para la lengua y la cultura francesas, y las restricciones que se pretendían imponer a la capacidad de Canadá de comerciar libremente con otros países.

Ottawa espera seriedad por parte de Washington

Carney insistió en que su país está dispuesto a volver a la mesa apenas Washington se muestre dispuesto a negociar con seriedad, y lanzó una crítica directa a la diplomacia por redes sociales de la administración Trump, a la que acusó de recurrir a memes y provocaciones en lugar de discusiones de fondo.

Desde el quiebre de las negociaciones, el presidente Donald Trump y varios integrantes de su gabinete han intensificado sus ataques hacia Canadá a través de programas de noticias y redes sociales, incluida una orden ejecutiva para renombrar el lago Ontario como “lago de América” en los mapas estadounidenses, además de la difusión de imágenes generadas por inteligencia artificial y memes que ridiculizan al país vecino.

Sindicatos expresan sus preocupaciones

En paralelo, Carney se reunió esta semana en Ottawa con representantes sindicales —entre ellos los sindicatos de la construcción, los Trabajadores Unidos de la Alimentación y el Comercio, los Metalúrgicos Unidos, Unifor y Teamsters Canadá— para analizar el impacto de la disputa comercial en el empleo.

La presidenta del Congreso del Trabajo de Canadá, Bea Bruske, calificó el encuentro como una oportunidad positiva para exponer las preocupaciones de los trabajadores, aunque remarcó que el propio Carney advirtió que no debe esperarse un regreso rápido a la normalidad comercial previa, sino más bien una adaptación a lo que definió como una “nueva normalidad”.

El director nacional de los Metalúrgicos, Marty Warren, respaldó la postura del gobierno al señalar que Canadá tuvo razón en mantenerse firme en lugar de aceptar un mal acuerdo, aunque advirtió que los trabajadores no deberían pagar el costo de una guerra comercial que no iniciaron.

El gobierno federal ya respondió con un paquete de apoyo de 7,500 millones de dólares canadienses destinado a modificar y ampliar programas existentes y crear nuevas líneas de financiamiento para empresas y trabajadores afectados, monto que se suma a los 25,000 millones de dólares canadienses ya invertidos en programas de ayuda durante los últimos 18 meses. Carney también se reunió con directivos de compañías como RBC, Bombardier, OpenText e Hydro-Québec para abordar el impacto de las tensiones bilaterales en el sector privado.

En números: la respuesta comercial de Canadá

  • Aranceles de represalia: entre el 15% y el 50% sobre cerca de 28,000 millones de dólares canadienses en productos estadounidenses.
  • Sectores apuntados: productos lácteos, acero, cobre y ciertos artículos de belleza, entre otros.
  • Origen de la medida: responde a los aranceles del 50% impuestos por Trump sobre 28.000 millones de dólares en productos canadienses, de los bastones de hockey a la miel.
  • Trasfondo adicional: Estados Unidos había reaccionado, en parte, a la decisión de casi todas las provincias canadienses —salvo Alberta y Saskatchewan— de retirar productos estadounidenses de los estantes de las tiendas de licores.

El propio Trump ha amenazado con elevar los aranceles a los vehículos canadienses del 25% al 50% a partir de comienzos del próximo año, como respuesta a las últimas medidas de retorsión adoptadas por Canadá, en un ciclo de escalada que, por ahora, no muestra señales de distensión.

Entre la burla a un programa juvenil y la disputa por el futuro de industrias enteras, el enfrentamiento entre Ottawa y Washington deja en evidencia que la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más ríspidos en años recientes, con implicancias que van más allá de lo económico y tocan la manera en que ambos gobiernos se comunican —y se respetan— públicamente.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Programa de Cadetes de Canadá y quién lo administra?

Es un programa juvenil nacional, financiado por el gobierno federal, para jóvenes de 12 a 18 años, que busca desarrollar liderazgo, ciudadanía activa y bienestar personal. Lo administra el Departamento de Defensa Nacional de Canadá y sus participantes no son miembros de las Fuerzas Armadas. (Fuente: Canada.ca, Departamento de Defensa Nacional).

¿El título oficial de Pete Hegseth es “secretario de Defensa” o “secretario de Guerra”?

Legalmente sigue siendo el secretario de Defensa de Estados Unidos. En 2025 una orden ejecutiva de Donald Trump habilitó “secretario de Guerra” como título ceremonial adicional, pero renombrar el cargo y el departamento de forma oficial requiere una ley aprobada por el Congreso, que hasta ahora no se ha dado. (Fuente: Oficina del secretario de Defensa de EU / war.gov).

¿Qué productos incluyen los nuevos aranceles de represalia de Canadá vigentes desde el 8 de septiembre de 2026?

La lista definitiva del Departamento de Finanzas de Canadá abarca cientos de productos estadounidenses —acero, aluminio, lácteos, electrodomésticos, equipos agrícolas, pulpa y papel, plásticos y electrónica, entre otros— por unos 27.600 millones de dólares canadienses, con tasas del 15%, 25% o 50% según el bien.
(Fuente: Departamento de Finanzas de Canadá, Canada.ca).

Con información de Radio-Canadá.